Devocional: Romanos 8

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Romanos 8 es, en mi opinión, uno de los pasajes más increíbles del Nuevo Testamento. Resume la obra de Cristo de una manera extraordinaria, comenzando el capítulo con "Ahora, pues no hay ninguna condenación para los que están en Cristo" y terminando con "ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús". ¡Wow! Si pudiésemos realmente abrazar esa realidad en nuestra mente y corazón, estoy convencida que nuestra manera de vivir sería diferente.

De su amor fluye aceptación y paz para nuestro día a día y también fluye el amor que necesitamos para dar al mundo que nos rodea. ¡Realmente no podemos sobrevivir sin su amor! sin embargo muchas veces se nos olvida el poder de su amor en nuestro día a día. Es fácil caer en nuestra rutina y olvidarnos de que su amor es lo que debería de estar impulsándonos a lo largo de nuestro día.

En el libro de Efesios, el apóstol Pablo hizo una oración impresionante por la iglesia de Éfeso. Antes de leer la oración, debes entender que cada carta que Pablo escribió en sus epístolas, la escribió porque había un problema. En Galacia habían dejado a un lado la gracia y estaban animando a todos a hacer obras para ser salvos, en Corinto estaban tolerando el pecado entre ellos, en Tesalónica estaban tan ansiosos por la segunda venida de Cristo que habían abrazado la pereza y habían dejado de trabajar. La única epístola que Pablo escribió que no fue para resolver un problema, fue la carta a los hermanos de Éfeso. Les escribió simplemente para abrir su corazón. ¿Y qué fue lo que les dijo?

"Que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios". (Efesios 3:17-19).

Al entender el amor de Cristo, somos capaces de comprender que verdaderamente somos nuevas criaturas, los lienzos sucios de nuestras vidas, han quedado blancas y limpias, y podemos vivir libres.

Al igual que la iglesia de Éfeso, aún cuando tengamos todas nuestras dudas teológica resueltas, estemos caminando en santidad y gracia y con un buen balance entre trabajar y esperar su venida, aún entonces, ¡necesitaremos entender la grandeza de su amor! Te animo a terminar este devocional orando estas mismas palabras del apóstol Pablo. Que podamos comprender, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad de su amor.

Preguntas de reflexión

  • ¿Cómo crees que vivirías el día a día si realmente comprendieses cuanto te ama el creador?

  • ¿Alguna vez has sentido que algo intentaba separarte del amor de Cristo? (muerte, vida, presente, pasado, etc).

  • Si visualizas el lienzo de tu vida, ¿puedes verlo blanco y limpio gracias a Jesús o sigues viendo manchas que necesitas que él limpie?